lunes, 16 de mayo de 2016

Pensar en red, la clave de la creatividad


La activación e instalación de un Pensamiento en Red
ayuda a cada persona y a cada miembro de una organización a
lograr un nuevo modo de procesar las ideas, un cambio en la
estructura del pensamiento, para que la inspiración lo acompañe
 mientras planifica, decide y realiza.

DETECTANDO LA RED


El Pensamiento en Red está siempre activo en cada uno de nosotros generando nuevas e infinitas conexiones, y todos lo percibimos por momentos. Algunos estamos más familiarizados con él y lo usamos intuitivamente. Sin embargo, en la vida cotidiana suele estar enmascarado por el predominio del pensamiento lineal.

Lo innovador del concepto de Pensamiento en Red es que permite reconocer este modo de funcionamiento mental que utilizamos en forma espontánea, a la vez que nos habilita para explorarlo y entrenarlo.

En ocasiones, cuando nos liberamos de la lógica y dejamos operar a la intuición, percibimos y procesamos con impactante claridad, pero al volver al ámbito del trabajo regresamos al funcionamiento lineal y perdemos lo ganado en esos instantes especiales.

Pensar en red no implica entrar en un estado diferente de conciencia y luego “cambiar de canal” para pasar a la acción, sino incorporar a nuestro modo de percibir y procesar ese otro nivel de comprensión que complementa al pensamiento lineal.

Es cierto que al comienzo puede ser necesario un entrenamiento para detectarlo y activarlo. Pero una vez que eso sucede, el objetivo no es trabajar en alerta durante todo el día y luego buscar espacios o actividades en donde relajarse, sino comenzar a integrar la intuición, la creatividad, el humor, el juego en serio, a nuestra forma de trabajar y de vivir.




LA CREATIVIDAD Y LA RED

“La creatividad totalmente desarrollada se produce cuando un
adulto entrenado y diestro es capaz de acudir a las fuentes de la
conciencia de juego clara e intacta del niño pequeño que lleva
dentro. Esta conciencia produce una sensación y
tiene una manera de fluir que se reconocen de inmediato”.
Stephen Nachmanovitch
Free Play. La improvisación en la vida y en el arte


Algunos de nosotros nos sentimos personas creativas, otros hemos tenido ciertas experiencias en ese sentido, y otros nos consideramos poco creativos. Quisiéramos ser más creativos en nuestra vida, innovadores en nuestro trabajo, o capaces de desarrollar una actividad artística para nuestro propio placer: cantar, bailar, pintar, escribir.

Sin embargo, nos cuesta imaginar que algo tan inasible, y en cierto sentido tan misterioso, pueda ser explorado y más aún desarrollado.
Todavía creemos que la creatividad es privilegio de los grandes talentosos, un don inexplicable y secreto.

Peor aún, los que desarrollan una profesión artística tienen tanta veneración y temor hacia sus fuentes creativas, y tan poco dominio de ellas, que desconfían de cualquier intento por mejorarlas o por disminuir el caudal de angustia que las suele acompañar. Se resignan a padecer sus bloqueos con el prejuicio de que el sufrimiento es parte inevitable de la experiencia creativa. Y si bien toda búsqueda artística es una búsqueda de libertad, se privan de los recursos que les proponen liberarlos. Temen que el delicado y oscuro mecanismo se desajuste para siempre.

Cuando reconocemos que la mente creativa funciona en red, logramos hacernos dueños de nuestra creatividad, que comienza a fluir en todos los ámbitos. Aprendemos a desbloquearla cuando nos abandona y somos capaces de inspirarnos en la creatividad de otros para relanzar la nuestra. Nos sentimos cómodos con nuestras ideas originales, las tratamos con la misma confianza y respeto que a nuestros razonamientos más formales, y vivimos con la seguridad de que conocemos el camino para reencontrarlas una y otra vez.


ENTRE LA RELAJACIÓN Y LA ACCIÓN


Agobiados por la presión y la rutina, percibimos que haría falta un cambio en nuestro modo de pensar y trabajar.

En esa búsqueda, algunos se atreven a explorar diversas disciplinas –la relajación, la meditación, los talleres creativos– como recursos para sentirse mejor y disminuir el estrés. Pero no podemos arrancar de su accionar cotidiano a una persona cargada de responsabilidades, ni alejarla de la realidad por largos períodos. Acosados por la urgencia, pocos se pueden dar el lujo de “subir a la ermita de la montaña” y aislarse para reflexionar y crear.

Otros, por el contrario, en el intento por mejorar el rendimiento de su mente y su vida, buscan adquirir más dominio sobre sus pensamientos: pensar en positivo, automotivarse, estimularse. Esta segunda alternativa, aunque de efectos rápidos, puede ser peligrosa, ya que concluye aumentando las exigencias, generando más estrés y asfixiando el potencial creativo.


EL ARCHIVO, EL PROGRAMA, EL PROCESADOR


“El principal medio de producción es pequeño, gris y pesa
alrededor de 1.300 gramos. Se trata del cerebro humano”.
Jonas Ridderstrale y Kjell Nordström
Funky Business


Actualmente leemos libros y realizamos cursos en los cuales se nos convoca a actualizar nuestra forma de pensar acorde con las nuevas realidades, la falta de certezas, el exceso de información y la velocidad de los cambios. Sin embargo, este es apenas un esfuerzo de buena voluntad si desconocemos la ingeniería de nuestros procesos mentales y los mecanismos generadores de nuevas ideas.

El pensar en red no es agregar nuevos contenidos, que podemos imaginar como archivos de datos, a nuestra ya saturada mente. Para eso alcanza con el estudio y la capacitación convencionales.

Necesitamos expandir la funcionalidad de la mente como si activáramos un nuevo “programa” para procesar los datos. Y según las más recientes investigaciones de la neurociencia, al activar la mente, también estaríamos operando sobre el desarrollo del cerebro, el hardware. Al contrario de lo que se creía hasta hace pocos años, hoy sabemos que cierto tipo de entrenamiento multiplica las conexiones existentes entre las neuronas, haciéndonos más inteligentes.

Pero si bien todos comprendemos de qué nos hablan cuando se refieren a actualizar el software, no es fácil entender cómo incorporar nuevos patrones de pensamiento.

Las organizaciones que buscan crecer mejoran su equipamiento, capacitan a su gente y estudian los cambios en las tendencias del mercado. Pero todo eso sigue sin modificar la mente de sus líderes y equipos.

Hoy necesitamos generar e implementar un modelo de pensamiento y de acción más conectivo. Así, la comunicación, la confianza, la generación y aprovechamiento de oportunidades, la valoración de la diversidad y la incorporación de la innovación se sinergizan.

Lo notable es que cuando la conectividad está activa en todos los niveles –personal, interpersonal y hacia el mundo– todo lo nuevo que se incorpora (información, conocimientos) no se dirige sólo al archivo de contenidos, sino que modificará las estructuras mentales procesadoras de las ideas. La consecuencia será el desarrollo personal, la expansión del potencial de los equipos de trabajo, el crecimiento de la organización.

El funcionamiento en red es también una estructura de comunicación, ya que ningún hecho creativo queda aislado, sino que se difunde a todas las otras áreas, activando una expansión en cadena, o mejor dicho, en red.


LA MENTE CAPAZ DE NAVEGAR LAS REDES


Al pensar en red generamos nuevas ideas, no solo por un reordenamiento de lo que ya conocemos sino en los intersticios de lo sabido. Allí surgen lo inédito y lo original desde un sistema en permanente actividad, que funciona aun durante el sueño y activa asociaciones entre elementos aparentemente dispares.

Se trata de un estado de la mente que permite estar imaginando y realizando, alerta y soñando despierto, trabajando y jugando, entre la fantasía y la realidad, con las propias ideas interactuando con la mente de los otros y el mundo que nos rodea. Sin embargo, desde la educación académica hasta las estructuras de las empresas, se condiciona a las personas hacia modelos casi excluyentes de pensamiento lineal.

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EL PENSAMIENTO LINEAL


El pensamiento lineal, lógico o formal, está constituido por cadenas de ideas conectadas secuencialmente entre sí por afinidad temática, coherencia lógica y relaciones de causa-efecto.

Los conocimientos que almacenamos en nuestra formación profesional o laboral, los recuerdos de experiencias vividas, los sistemas de creencias forman estructuras coherentes y cohesivas que nos sostienen, nos reaseguran y nos sirven de base para avanzar en nuestros objetivos. Pero estas estructuras demasiado consistentes impiden el surgimiento de lo inédito y lo innovador.

En plena actividad, estamos limitados a funcionar en forma lineal, alertas a los estímulos y atentos a no perder la secuencia lógica de nuestros pensamientos. A buscar soluciones y metas, a objetivar situaciones en una atención focalizada que, en los casos extremos, llega a la visión tubular de la realidad, y al pensamiento operatorio, que solo sirve para realizar acciones concretas.


ENTRE EL PENSAMIENTO LINEAL Y EL
PENSAMIENTO EN RED


Cada idea o unidad de ideas en nuestra mente tiene múltiples “valencias” para conectar con otras. El pensamiento lineal establece sólo conexiones lógicas entre ellas. El modo en que recibimos la información y la forma en que se nos enseña a razonar privilegian este tipo de conexiones previsibles.

Todos poseemos, además, un pensamiento intuitivo en el que las conexiones se establecen también con lo alejado y lo diferente, a veces hasta con lo aparentemente absurdo, a través de atajos (shortcuts).

Veamos las características de cada uno de los dos tipos de pensamiento:



Pensamiento Lineal
Pensamiento Intuitivo
Conexiones lógicas y coherentes
Conexiones diversas e inéditas
Relaciones de causa-efecto
Múltiples e inesperadas posibilidades de relación
Pensamiento de fronteras o frontal: enfrenta el objeto en estudio
Explora conexiones entre campos diversos
Desarrollo secuencial
Asociación libre de ideas
Predominio del hemisferio izquierdo del cerebro *
Predominio del hemisferio derecho del cerebro *
Activación de ondas cerebrales beta (alta frecuencia) *
Activación de ondas cerebrales alfa (menor frecuencia) *
Estado de alerta
Relajación
Realización, concreción
Fantasía, imaginación
PENSAMIENTO EN  RED
Creatividad, innovación, manejo de la intuición, humor, empatía


 




La combinatoria de ambos tipos de conexión entre las ideas da como resultado un pensamiento complejo, integrador y original: el Pensamiento en Red.

Se activan así las diversas “valencias”, y las ideas se conectan de más de un modo, llevando a la resolución alternativa de conflictos, la innovación en la forma de hacer las cosas y la confluencia de recursos que parecían distantes.


¿CÓMO SE ENFERMA NUESTRA RED?


“Lo que llamamos sentido común es la
conjunción de los prejuicios adquiridos hasta los 18 años de edad”.
Albert Einstein


El Pensamiento en Red es el estado mental que buscamos recuperar a través del entrenamiento creativo. Sin embargo, la historia personal, los conceptos preestablecidos y los prejuicios crean circuitos obligatorios para las ideas: los nudos en la red. A su vez, ciertas experiencias negativas, fracasos o ideas censuradas generan cortes en la red, a veces con sus consiguientes parches, impidiendo algunas conexiones potenciales.

Se produce así una discapacidad progresiva e invalidante que afectará no solo a la inteligencia sino también al cuerpo, las emociones y la vida de relación.

Como veremos en los próximos capítulos, en el pensar en red se busca flexibilizar las zonas de “artrosis”, apuntando a la disolución de las cristalizaciones de personas y organizaciones, para recuperar la plasticidad y mutabilidad de lo diverso, y liberar al sistema de sus anudamientos y cortes.


EL EFECTO EUREKA


En general, tanto el miedo como el interés excesivo en lograr una meta bloquean nuestra capacidad de pensar. Por eso, al intentar forzarnos a recordar algo o a resolver un problema, los resultados se nos escapan. En cambio, las soluciones aparecen en forma espontánea cuando nos relajamos y nos distraemos del tema, o cuando estamos pensando en otra cosa. Relajarse significa no ofrecer resistencia. Cuando esto sucede, el conocimiento se construye y se revela “a través” de uno.

Es conocida la historia de Arquímedes, aquel matemático y físico griego a quien el rey Hierón de Siracusa le pidió que certificara la pureza de una corona de oro. Dado que la condición era que no debía dañarla ni fundirla, no era fácil calcular el volumen de ese cuerpo sólido de forma irregular.

La leyenda cuenta que, al dejar su laboratorio para darse un relajante baño de inmersión, se le reveló el misterio. Se sintió flotar, pensó en el agua que su cuerpo desplazaba, evocó la corona, y descubrió lo que hoy conocemos como principio de Arquímedes. Arquímedes salió corriendo desnudo por las calles de la ciudad, gritando: “¡Eureka!” (“Lo encontré”).

La anécdota parece mostrar cómo, al agotarse la mente en sus esfuerzos de encontrar una solución por la vía lineal, se comienza a percibir la red y aparece la respuesta buscada.


Capítulo 1, extraído del libro: "Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos". Dra Sonia Abadi

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