viernes, 8 de abril de 2016

La red humana: empatía e intuición

“Ciertos estudios experimentales han comprobado que, en general,
las primeras corazonadas de las personas forman la base de mejores
decisiones que aquellas tomadas tras un análisis racional de los factores
en pro y en contra. Cuando confiamos en nuestra intuición, en
verdad recurrimos a la sabiduría del inconsciente”.
Daniel Goleman
El espíritu creativo


Sabios, videntes, gurúes, algunos viejos amigos o jóvenes sensibles detectan lo que nos pasa sin necesidad de contarlo. Más aún, parecen conocer nuestro carácter y hasta nuestras preocupaciones. ¿Cómo lo hacen? Se ofrecen como caja de resonancia dejando en suspenso la atención. Al estar la mente y el cuerpo en atención flotante, y su persona presente, nos descifran como una totalidad y se produce la verdadera comprensión.

Freud afirmaba que la empatía era una forma de conocimiento que se había perdido en la historia del desarrollo de la humanidad a favor de otras formas más racionales, basadas en la observación y la comprensión intelectual.

Más adelante, otro estudioso de la personalidad, el austro-norteamericano Heinz Kohut, afirmó que en realidad cada uno de nosotros, en su primera infancia, conoce el mundo de modo empático y luego reprime esa capacidad, porque se le superponen otras funciones más objetivas de comprensión de la realidad. Pero nos enseña también que en determinadas condiciones se puede dejar en suspenso el conocimiento racional y permitir que vuelva a fluir el conocimiento empático.

Por otra parte, la empatía y la intuición, al ser formas de aprehensión inmediata, son más veloces que el razonamiento, y esto las hace tan adecuadas a la velocidad del mundo actual. Por eso, aun si contamos con períodos breves para responder, siempre conviene dedicar un primer momento a dejar operar la función red, que sirve para percibir alternativas, antes de activar la observación lineal, que es la que solemos usar en el momento de actuar.

Pero ¿podemos confiar en la intuición y en la empatía?, ¿en qué circunstancias?

Algunos dirán que es peligroso confiar en una primera impresión, que hay que tomarse el tiempo para explorar y analizar a las personas y los hechos. Y esto no deja de ser cierto. Pero lo notable es que, cuando nos equivocamos en nuestra percepción inicial, no es por haber dejado actuar a la intuición, sino porque no hemos sabido desactivar nuestros prejuicios y preconceptos al enfrentarnos a algo o a alguien nuevo.

El Pensamiento en Red descubre, legitima y promueve el funcionamiento intuitivo y empático como forma inmediata de observación y conocimiento, al no descalificarlo como un residuo marginal del pensamiento lógico ni adherir a una concepción mística que trascienda las fronteras de lo comprensible. Junto a la comprensión lógica, el

Pensamiento en Red integra lo inconsciente, el cuerpo y las emociones.

Extraído del libro "Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos." Año 2014. Sonia Abadi.

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