martes, 4 de agosto de 2015

¿Por qué es más fácil conseguir un nuevo trabajo a través de simples conocidos que de tus personas de confianza?

Entre las variadas experiencias que se han realizado con redes complejas, un ejemplo de la importancia de los lazos débiles en la vida cotidiana es el funcionamiento de estos en la búsqueda laboral.

Grannovetter muestra cómo para conseguir un nuevo empleo es mucho más eficaz recurrir a los lazos débiles que configuran nuestras redes personales, ya que los lazos fuertes comparten entre ellos tantos conocidos y espacios, que forman los llamados clusters o racimos. Si bien los clusters dan consistencia a nuestros círculos de intereses comunes, no nos aportan demasiadas oportunidades novedosas.

En el funcionamiento mental, los sistemas de ideas altamente consistentes también operan como clusters, consolidando excesivamente los lazos fuertes e impidiendo la apertura tanto hacia las nuevas ideas como hacia las nuevas relaciones.
Cuando le preguntaron a Neil de Grasse Tyson, el astrofísico más prestigioso del momento, respecto del antagonismo entre ciencia y religión respondió: “La cuestión no es religión versus ciencia, sino ideas versus dogmas de cualquier tipo, sean religiosos o políticos”.

Por otra parte, se descubrió que el cerebro humano también responde a una dinámica de redes complejas, con neuronas conectadas por lazos fuertes y predecibles que siguen una secuencia lógica, y otros débiles y azarosos, que funcionarían como atajos. Los lazos fuertes dan lugar al Pensamiento Lineal y los débiles al Pensamiento Intuitivo.
En el esquema psicoanalítico de la mente, el entramado de estos dos modos daría lugar a la intuición, el sentido del humor y la creatividad.

Barabasi también desarrolla el concepto de redes scale free, que son aquellas en las que determinados nodos centralizan una gran cantidad de conexiones. Son los llamados hubs, los nodos más atractivos, en torno a los cuales se agrupan los demás nodos. En los grupos y redes sociales, por ejemplo, los líderes funcionan como hubs, atrayendo hacia sí innumerables conexiones por su capacidad, prestigio o carisma.

En su libro The Tipping Point (La Clave del Éxito), Malcolm Gladwell, que escribe sobre ciencia para el New Yorker, describe tres tipos de hubs en las comunidades: los vendedores natos, carismáticos y convincentes, que contagian entusiasmo; los conectores, que conectan a las personas de diferentes mundos; los mavens o enterados, que comparten información y conocimientos.

Así como las personas lineales tienden a acaparar la información valiosa o atesorar sus contactos influyentes, estos agentes multiplicadores,  facilitan la interconectividad entre los otros miembros de la red.

Por eso, las personas más aptas para generar conectividad son aquellas que desarrollan diversos talentos, intereses y experiencias en variados ámbitos. Ellos crean redes más vitales, expansivas y potentes proponiéndose como hubs, aportando conocimientos, ideas y conexiones.

Gladwell también define tres factores esenciales para la propagación de un producto, un proyecto, un sistema de valores: una idea potente en su esencia pero sencilla en su expresión, un contexto preparado para recibirla y la presencia de los agentes propagadores. Convincentes, “celestinos” y enterados serían así los “polinizadores” de las redes sociales en la web y las comunidades.

Extraído del libro "Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos." Año 2014. Sonia Abadi



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