martes, 5 de mayo de 2015

LA MÁGICA SINCRONICIDAD

Cuando la asociación libre de ideas y la atención flotante están en plena actividad, predisponen a la sincronicidad.

La sincronicidad, de la que ya nos hablaba el psicoanalista suizo Carl
Jung, es la experiencia de encontrar cada vez lo que andábamos buscando, a veces sin saberlo.

Cuando estamos en Red, “el universo conspira a nuestro favor”, para usar una expresión de Joseph Jaworski, fundador del Foro
Interamericano para el Liderazgo y autor del libro Sincronicidad.

A esta experiencia, los creyentes la llaman pequeño milagro, los creativos la reconocen como sincronicidad y los empresarios, desde siempre, la llaman oportunidad.

Otros han descripto el concepto de serendipia (en inglés serendipity) para referirse al arte de encontrar sin buscar. Un encuentro entre la clarividencia del observador y la casualidad, que ha permitido grandes descubrimientos gracias al azar.

Royston M. Roberts, en su libro Serendipia. Descubrimientos accidentales en la ciencia, nos da numerosos ejemplos de esto.

Relata cómo, debido a un error o a un descuido, pueden aparecer respuestas a problemas que aún no han sido planteados. La solución a estos dilemas adquiere su significado en mentes preparadas para percibir lo no pensado. Entre otros, cuenta el ejemplo de Alexander
Fleming, que descubrió la penicilina debido a la contaminación de un cultivo de bacterias con un hongo desconocido.

Y, más acá de los grandes descubrimientos, todos conocemos esos momentos en que las cosas suceden como por arte de magia, en los que todo parece encajar de una manera casi increíble, en que sucesos que no podíamos prever parecen iluminar nuestros proyectos. Y lo notable es que el poder expansivo de una única revelación nos lleva, muchas veces, a redimensionar la totalidad de un proyecto.

Los navegadores de la Red, asociación libre y atención flotante, nos instalan en el estado adecuado para percibir las respuestas que están en el universo. En la interfaz de lo interno y lo externo surge la sintonía entre lo que buscamos y lo que encontramos.

Pensar en Red es comenzar a vivir y a trabajar con la varita mágica en la mano, a tener el mapa del tesoro escondido.

Por eso, en momentos de desconcierto y bloqueo creativo, es útil instalar nuestra preocupación en la Red y desentendernos de ella, a la espera de la sincronicidad.



No hay comentarios.: