miércoles, 18 de febrero de 2015

LA TENDENCIA A LA INERCIA

La tendencia a la inercia es una forma de parálisis que toma la apariencia de la estabilidad. Se caracteriza por la instalación en una zona de confort, y también por la postergación y las renuncias. Hay una profunda confusión entre los valores tradicionales y la misión de la organización por un lado, y ciertos clichés desvencijados y anacrónicos, por el otro.
A su vez, cada una de las limitaciones arrastra una secuela de renuncias o prohibiciones afines, generando la típica renuncia “en cadena”, en donde se pierde el sentido de lo que se hace o se deja de hacer, sin que nadie recuerde la razón. La Red se agota en un laberinto estéril y sin salida.
La tendencia a la inercia a veces toma la forma de una alarma que suena tarde, que se produce cuando una experiencia negativa deja un estado de alerta para los nuevos intentos. Esto tiene un aspecto positivo de cautela, pero también un aspecto negativo de inhibición: vivir preparándonos para algo que ya sucedió.
Imaginemos esto dentro de una empresa en la que un proveedor cometió una estafa. El hecho traumático opera como un corte en la Red y genera un exacerbado temor de que se vuelva a repetir.
“El que se quemó con leche… cuando ve la vaca, llora”, dice el refrán.
Claro que el corte en la Red, como un agujero negro, se “traga” cualquier elemento que pueda recordarle la “quemadura”. Y llorará cuando vea la vaca, el campo, los girasoles o un cinturón de cuero. La Red se va seccionando y la persona queda cada vez más aislada.

La convicción que predomina es que hay que prepararse para que esto no vuelva a suceder. Pero lo absurdo es que las medidas que se toman son las que no se tomaron en su momento. Casi como un intento de regresar el tiempo atrás para que no suceda lo que ya sucedió: la expectativa absurda de que aquel proveedor deshonesto “desestafe” a la empresa. Y con ese argumento se genera un nuevo corte castigando con la desconfianza a los que no tuvieron nada que ver con el hecho traumático.
Otro de los mecanismos que nutren la inercia es el dolor por lo perdido, que lleva a la resistencia a aceptar un cambio que llega después de mucha frustración, ya que activa el resentimiento por no haberlo recibido antes. Aquí también, un corte que se produjo en el pasado impide evaluar libremente el presente y el futuro.
Pensemos en aquella persona que después de muchos años consigue un ascenso en su trabajo, mostrando una capacidad que antes no había demostrado, o es reconocido finalmente por un nuevo jefe. Sin embargo, se cuestiona su carencia de audacia y libertad en el pasado para demostrar sus condiciones. Y cuando llega el cambio, es tanto el dolor por lo perdido, que lo rechaza o lo sabotea.
O el que propuso una idea brillante e innovadora en un momento en que los otros no estaban preparados para entenderla. Cuando un par de años después se decide llevarla adelante, el iniciador se resiente y se opone.
Dentro de la tendencia a la inercia debemos incluir también el dogmatismo, que proviene de que importe más quién dijo algo que saber si eso es cierto, tiene sentido o conviene a la organización. El criterio de autoridad predomina sobre el juicio de realidad. La Red se transforma en riendas que sujetan y dirigen las ideas de todos en una dirección única y lineal.
Libro: "Pensamiento en Red"
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• KoboBooks: http://www.kobobooks.com/…/book-hx6RQDb6lEiH1VFh…/page1.html


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