jueves, 6 de noviembre de 2014

INTERNET Y EL PENSAMIENTO EN RED


Alguna vez las armas mecánicas, y más adelante las más sofisticadas, permitieron igualar la fuerza física de los hombres. Ya no hizo falta desarrollar la musculatura, sino solo apretar un botón. Y lo mismo pasó con las herramientas de trabajo.

Hoy estamos asistiendo a una sorprendente sincronicidad tecnológica y cultural. Por primera vez en la historia, la capacidad mental descomunal y la conectividad infinita de los grandes genios están a disposición de cualquiera. Una herramienta que extiende los límites del cerebro y el pensamiento se encuentra a nuestra disposición: Internet.

La Red virtual, creada en su origen para conectar a los investigadores de todas las universidades y compartir sus descubrimientos, hoy está a nuestra disposición. En esta fuente abrumadora de estímulos o manantial de inspiración, los curiosos podrán espiar mundos hasta entonces desconocidos y los intuitivos solo tendrán que seguir su instinto para recorrerla.

Allí está todo disponible y al alcance de todos. Pero eso no le quita valor sino que es la gran oportunidad para las mentes creativas de contar con todos los datos para cruzarlos a su manera, y muy especialmente de encontrar otras mentes sabias, abiertas e innovadoras.

La Red virtual facilita la desactivación de los prejuicios, ya que conecta a personas por fuera de su círculo social y profesional más próximo.

Es un mundo infinito de posibilidades, sin límites ni fronteras, donde se juegan a la vez dos niveles de conectividad: la capacidad de poner la mente en Red para navegar la Red virtual y la de activar la empatía hacia otros seres fuera de los propios horizontes.



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