jueves, 30 de octubre de 2014

UN ENCUENTRO DE ARTISTAS



Así como el cerebro utiliza un escaso porcentaje de su capacidad, las personas suelen recortar aspectos parciales de su Ser para trabajar en equipo. Dejan su equipo interno afuera o suprimen aquellas partes más complejas de integrar: el humor, el juego, las dotes artísticas, el cuerpo, lo característico del estilo masculino y femenino.

De este modo, la organización se encuentra con personas parciales y se pierde un potencial humano diverso y valioso, que podrían aportar sus talentos y aptitudes, como también sus propias redes tanto formales como informales.

Hoy necesitamos desarrollar y desplegar la originalidad individual, de modo de llegar, no a un equipo de técnicos, sino a un encuentro de artistas, potenciando y multiplicando la innovación a partir de la complejidad de cada uno en un interjuego activo con las otras individualidades.

Así, la organización empieza a crecer exponencialmente, porque incita al encuentro de muchas subjetividades, cada una con su perfil único e irreemplazable.

Por el contrario, si cada uno siente que es solo una parte de un todo homogéneo, se pierden la motivación profunda y el compromiso.
Tratar a las personas como simples herramientas es perder su talento y creatividad, cuando no perderlas a secas.


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